Unos 50 nuevos cachorros de lince ibérico llenan de vida los centros de cría en cautividad

Cynara, uno de los cachorros de lince nacido en cautividadCynara, uno de los cachorros de lince nacido en cautividad

Ampliar fotoUno de los ejemplares nacidos en el centro de cría de Silves en PortugalUno de los ejemplares nacidos en el centro de cría de Silves en PortugalEFE / ICNB

Ampliar fotoMomento en el que se produce la primera suelta de linces nacidos en cautividadMomento en el que se produce la primera suelta de linces nacidos en cautividadJunta de Andalucía

Ir a fotogaleríaNace un lince en cautividadNacimiento de linces en cautividadTVE

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DAVID SIERRADAVID SIERRA 04.04.2012 – 13:38hLa temporada de cría en cautividad del lince ibérico va viento en popa. De momento, según el Programa de Conservación ‘Ex-situ’ del lince ibérico, se ha registrado el nacimiento de más de 50 ejemplares -de los que sobreviven 40- y se esperan más partos hasta principios de mayo, cuando concluye el periodo de cría.

La cifra de nacimientos podría ser espectacular, aunque normalmente siempre suele reducirse más o menos a la mitad por la elevada proporción de mortalidad infantil que afecta a la especie y que en diferentes ocasiones ha superado el 40%.

No obstante, el número de muertes de crías menores de dos años se ha reducido en los últimos años, por lo que la temporada de cría en los diferentes centros de cría en cautividad en España y Portugal podría considerarse un éxito rotundo, si todo sigue su curso.

Hasta el momento, el centro que se lleva la palma es el de Silves, en Portugal. Según el Instituto luso de Conservación de la Naturaleza y la Biodiversidad (ICNB) desde principios de marzo han nacido 19 ejemplares de los que por ahora sobreviven 17.

Todos los cachorros están bajo la supervisión de los técnicos del centro y muchos de ellos no requieren la atención de los cuidadores para alimentarse, aunque algunos de los pequeños están siendo criados ‘a mano’.

Portugal, un gran aliado

Este es el segundo año que se registran nacimientos en el centro portugués. En la temporada anterior, los cinco cachorros que habían nacido en sus instalaciones murieron a los pocos días.

En esta ocasión, sus responsables están esperanzados sobre las posibilidad de desarrollo de las nuevas crías, que proporcionaría un gran impulso al plan de reproducción.

El año pasado sobrevivieron 26 cachorros, un nuevo récord en la cría en cautividad

Por ahora, los centros de cría españoles han acogido el nacimiento de 35 ejemplares y los expertos apuntan que la previsión para esta temporada es que hasta primeros de mayor se produzcan más partos, tanto en cautividad como en el medio natural.

El año pasado sobrevieron 26 cachorros, un nuevorécord en el número de ejemplares que han sobrevivido en una temporada. Dieciseis fueron ‘entrenados’ durante su primer año de vida por los técnicos de los centros para ser liberados en el medio natural, objetivo principal del programa de cría en reproducción.

El número crece

Hasta el momento, sin contar los datos de esta temporada, el programa de conservación del lince ibérico -que se inició oficialmente en diciembre de 2003- ha aportado 76 nuevos cachorros.

Su objetivos principal a corto plazo es el de asegurar la conservación del material genético de la especie y crear, a medio y largo plazo, nuevas poblaciones de lince ibérico a través de programas de reintroducción.

Además, el felino más amenazado del planeta, el lince ibérico, cuenta con una nueva oportunidad para salvarse. La Unión Europea aprobó el pasado agosto un nuevo proyecto LIFE para su conservación, con un presupuesto de 34 millones de euros y un plazo de ejecución de cinco años.

En la última década se han destinado 70 millones de euros para evitar la extinción del lince

Con el nuevo LIFE ahora son ya, al menos, 70 millones de euros invertidos en Andalucía durante la última década para evitar la extinción de este felino.

Según los últimos censos oficiales, realizados a finales de 2010, Andalucía sumaba 284 ejemplares de lince ibérico repartidos principalmente entre los territorios de Andújar y Cardeña (Sierra Morena) y en Doñana.

Los expertos reconocen que la desaparición del lince sería una pérdida terrible e irreparable para el patrimonio genético y la biodiversidad española, mientras que su reintroducción en el medio natural reflejaría una mejora medioambiental en la península ibérica.

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