Conseguirán ser Grecia
El ridículo de Rajoy desluce día tras otro el impacto positivo que pudiera tener la inyección de 100.000 millones procentes de Europa hacia la banca española. Este martes solo faltó Barroso leyéndole la cartilla al presidente español y explicando que el presionado fue Rajoy. Solo hay que ver la rueda de prensa de Obama la tarde del pasado viernes para entender de qué lado estaba la presión.
Para rematar el asunto, el PP sigue empeñado en convertir a España en Grecia a base de aumentar la distancia entre las élites políticas que toman decisiones como las del sábado y la gente corriente que no acaba de entender lo que pasa, si vamos o venimos, si la situación es mala o peor. Que Rajoy no vaya al Congreso hasta julio para explicar por qué ha pedido el rescate de los bancos que deshaucian a los arruninados por la hipoteca nos aleja de Irlanda y su civilizado debate sobre los recortes y nos acerca a una sociedad rota que sustenta un estado fallido como el griego. El PP no parece ser suficientemente consciente de lo que está pasando, de como la crisis está destruyendo la clase media y, con ella, la moderación política y social. La chulería con Bruselas, el rescate innombrable, la ausencia de Rajoy en el Congreso y el veto a la comisión de investigación sobre Bankia nos empujan hacia Grecia, una Ítaca soñada por una parte cada día más amplia de la opinión pública. Una locura que a nadie parece preocupar.