Caminos del guerrero, tu energia.
Las caminatas por el campo son la base de una valiosa técnica que combina chamanismo y disciplinas orientales como el chi kung para propiciar una profunda evolución personal.
![]()
Caminos del Guerrero constituye “un aprendizaje que te permite desaprender si lo deseas, desintoxicarte de rutinas inconscientes que no has elegido y que no te satisfacen pero que, sin embargo, alimentas”, describe R. R., uno de los participantes en el seminario. Todo un reto que se logra fundamentalmente a través de técnicas energéticas relacionadas con el caminar consciente que se ponen en práctica en plena Naturaleza. “Se basa en la enseñanza y la práctica de diferentes formas de caminar, tanto de forma individual como en grupo, y de ejercicios y dinámicas en las que se trabajan estados de percepción variados: prestar atención a diferentes partes del cuerpo o a distintos canales de energía o meridianos, estados de privación sensorial, etc.”, explica el director de la escuela Wu Chi y creador de esta técnica, José Sánchez. “El objetivo es el cultivo de la atención no ordinaria, lo que induce un nuevo modo de sentir y de relacionarte con la Naturaleza que genera una conexión con ella no tanto desde la cabeza o desde la ecología, sino desde el corazón. Así se logra sentir el apoyo, el abrazo de la Tierra, lo cual te hace ganar mucha vitalidad y claridad”, asegura.
Comandos energéticos
El seminario dura seis meses, durante los cuales se realizan salidas mensuales de un día o un fin de semana al campo y prácticas semanales de cada una de las formas de caminar aprendidas. Ya en su casa, los alumnos deben caminar de forma consciente al menos media hora diaria y en ocasiones poner en práctica, si lo desean, ciertas rutinas de carácter simbólico que se relacionan con las cuestiones que quieren resolver. Asimismo, comparten a través de un foro de Internet experiencias y reflexiones sobre cómo está repercutiendo Caminos del Guerrero en su vida cotidiana. La clave es “aprovechar el aporte extra de energía y vitalidad” que se obtiene durante las marchas por entornos naturales para “utilizarlas en el día a día”, subraya José. Cada mes se presta atención a un aspecto particular, que recibe el nombre de “comando energético” y que consiste en “algo que nos hace perder fuerza y claridad mental, como la queja, la autocompasión, la impaciencia… Rutinas básicas que todos sabemos que no debemos alimentar pero que cuando ‘colocamos’ la atención y obtenemos más energía, descubrimos que presentamos en mayor o menor grado”, afirma José.
Frente a lo que proponen otras técnicas, Caminos del Guerrero no propugna intentar erradicar esas actitudes, sino simplemente “observarlas, añadir información al problema”, indica el creador de la técnica. “Lo que hacemos, como dirían los budistas, es Mindfulness.
No sientes la presión de pensar ‘tengo que cambiar, no me gusto, no valgo’. Se trata de aceptarse, de estar ahí, de contactar con la parte bonita que todos tenemos. De este modo comprobamos cómo cuestiones que a lo mejor llevaban años enquistadas empiezan a moverse por sí mismas”. Y para evitar que “el yo se quede muy hundido si ves cosas que no son agradables, trabajamos desde la idea de que estamos jugando, de que estás representando un papel determinado”. Los resultados son sorprendentes en algunos casos. Así lo ha vivido I. M.: “Ahora palpo como nunca el miedo y el sufrimiento y a la vez disfruto como nunca de cada instante de la vida”. El trabajo en grupo es, como vemos, uno de los ejes de Caminos del Guerrero, pero, como precisa José, “no tanto en el sentido de que la gente se presente y cuente sus problemas como del vínculo de energía que se va creando a través de estados meditativos o de silencio. Lo que nos interesa no es quién eres, sino que te relaciones desde lo que está ocurriendo”. De hecho, el grupo desaparece cuando acaba el curso.